Analizando el Growth Hacking desde el punto de vista del Neuromarketing

Por Miodrag Borges, Fundador de Brain Knowledge

Llevaba un par de días recopilando ideas para redactar un artículo sobre el papel de los influencers en la economía actual, pero me topé con este interesantísimo artículo de @cinacio06 para @aulaCM sobre ejemplos de Growth Hacking, una disciplina en la que también se engloba el trabajo de los influencers y entonces decidí dar una visión más global al escrito.

Nacida al amparo de las startups, la estrategia del Growth Hacking se basa en un proceso global cuya intención es la de llegar al mayor número de consumidores posible invirtiendo cuantos menos recursos mejor. Se busca, por tanto, un aumento en impacto mediático, seguidores, conocimiento del producto o servicio y en general un crecimiento a nivel empresarial que redunde directamente en las ventas.

Para ello el Growth Hacking hace uso de estrategias de imagen y comunicación en web y redes sociales, redefinición del producto, creatividad, una minuciosa analítica y en muchos casos el aprendizaje por ensayo y error, pero teniendo siempre en cuenta la restricción por la variable coste.

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Imagen: marketing4ecommerce.net

En el artículo de Claudio Inacio, podemos comprobar como las estrategias de Growth Hacking giran en casi todos los casos alrededor de factores emocionales así como de la creación de vínculos con el consumidor. Hablamos de:

  • Recompensas
  • Sorprender al usuario ofreciendo más de lo que esperan
  • Jugar con estrategias de carácter psicológico como la escasez
  • Ofrecer productos gratis o versiones de prueba
  • Personalizar y hacer sentir especial al consumidor
  • Utilizar a los influencers como prescriptores
  • Y en general aportar un valor intangible al usuario mediante distintas acciones

Por tanto, desde el punto de vista del Neuromarketing, se podría decir que el Growth Hacker es un especialista en el crecimiento empresarial de startups cuya misión y objetivos dependen en gran medida de lograr conectar con el consumidor. Su perfil debe ser creativo, analítico y con un conocimiento importante de factores sociales, psicológicos y actitudinales del público objetivo, así como tener una visión empresarial amplia.

Sin embargo, es bastante habitual que en las startups y también en las empresas de base tecnológica primen los números, las escalas,  las métricas y las gráficas de resultados, dejando de lado el análisis del consumidor desde una visión más sociológica y antropológica. Quizás por ello en países como España o México el porcentaje de startups que cierran tras su primer o segundo año de vida superen el 75%1.

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Gráfico: cbsinsights.com

Por tanto, las empresas deben ser conscientes de que en un mercado como el actual donde los consumidores reciben cientos de miles de estímulos publicitarios de toda índole cada año, el factor emocional e irracional de los mismos juega un papel principal en su relación con las marcas y las empresas. No basta con tener un buen producto o servicio, el consumidor tiene que valorarlo y además sentirse valorado. Todo aquel que olvida que detrás del usuario hay una persona influida por su adn, grupo de pares, proceso de socialización o entorno en el que desarrolla su vida tiene muchas posibilidades de fracasar.

El Growth Hacking y sus profesionales, consciente o inconscientemente, sí juegan con esas variables y la convierten en una disciplina con un gran futuro dentro y fuera de las empresas de base tecnológica.

 1. http://www.elfinanciero.com.mx/empresas/fracasan-en-mexico-75-de-emprendimientos.html

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