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Por Diana Rubio, consultora en comunicación política y protocolo

El  neuromarketing conlleva en el principio de asociación uno de sus factores claves, donde serán los sentidos del individuo quienes conlleven este factor.

Tacto, gusto, vista oído y el olfato, ayudaran a descifrar asociaciones con personas, lugares o momentos tanto para un recuerdo positivo como negativo en la vida de los individuos.

La innovación se encuentra ahora en la mezcla de las sensaciones que ofrecer a los consumidores mezclando dos sentidos, por ejemplo el gusto y el tacto, o la vista y el oído.

Estas combinaciones empiezan a encontrar rivalidad con otro de los sentidos que comienza a tomar protagonismo y que hace que la sutileza tome forma, o mejor dicho, olor.

Flores, perfumes y un largo etcétera de elementos que tienen que ver con el olor tienen un efecto en nuestro cerebro que determina la unión con elementos de nuestro cerebro que se repiten en el tiempo, como el olor a tierra mojada nos predice la lluvia, o el olor de una tradicional comida casera nos recuerda a momentos de la niñez.

Al igual que los ejemplos anteriores, el olor, también colabora en las tareas de reconocer las marcas con trayectoria internacional.

Esta tendencia  no solo tiene lugar en lugares donde la comida suele ser protagonista, sino que empieza a utilizarse en tiendas  y espacios, con el fin de conseguir aportar una misma imagen en todas las tiendas de la cadena que se reparten por todo el mundo.

Pero, y si vamos mas allá, y trasladamos esta tendencia del neuromarketing a los partidos políticos?

Que las sedes de los partidos repartidas en la geografía española tuvieran un mismo olor, reforzaría el sentimiento de pertenencia y su reconocimiento no solo a través de una imagen, siglas o colores principales, al igual que la celebración de grandes eventos con odotipos creados para el partido político con el fin de persuadir a los votantes a través de su nariz.

Por ello, el neuromarketing político ayuda a que los partidos consigan sus objetivos de convencer al electorado para mantenerse en el poder, y es la creatividad y la aceptación de nuevas tendencias como los odotipos, los que pueden conseguir aumentar su reputación a través de la utilización de innovadoras técnicas.

¿A que olerían los partidos mayoritarios? ¿Y los minoritarios?

El consumidor político es mucho más irracional de lo que se ha supuesto tradicionalmente. En Brain Knowledge lo sabemos y vamos a dar luz sobre como el neuromarketing puede ayudar a conocer mejor al electorado. Si tienes dudas, comentarios, o quieres ampliar información acerca de nuestras publicaciones, no dudes en contactarnos

 

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