La confluencia del neuromarketing y la política: el neuromarketing político

Por Diana Rubio, consultora en comunicación política y protocolo

En comunicación política, la estrategia en la que basar las acciones a realizar para conseguir un objetivo determinado, como es la consecución de suficientes votos para alcanzar o mantenerse en el poder, encuentra en estos tiempos,  nuevas herramientas más precisas donde la técnica y la práctica se vuelven imprescindibles a la hora de llevarlas a cabo.

Uno de esos nuevos componentes, es el neuromarketing y más concretamente en nuestro caso el neuromarketing político, que atiende a la emocionalidad del público objetivo, un colaborador que tiene como misión la influencia en las actuaciones de los consumidores o en este caso, en el comportamiento electoral de la ciudadanía a la que irá dirigido.

El conocer los factores que influyen en el electorado, tanto de manera consciente como inconsciente a través de diversas técnicas y el estudio del cerebro y sus reacciones, dará las claves que deberemos modificar para persuadir a la percepción y conducta, es decir,  influir la toma de decisiones del electorado, a través de la utilización de una serie de procedimientos que directamente actúe en sus emociones.

La transmisión de emociones en la imagen y discurso de los candidatos o representantes políticos son el paradigma principal de como el neuromarketing también puede ser utilizado en política.

La profesionalización a la que la comunicación política se enfrente de manera positiva, encuentra en este aliado una preparación previa que en la mayor parte de los casos, genera mejores resultados finales.

Incluir acciones estudiadas con anterioridad y que persuadan  la emocionalidad del futuro votante, estimulándolo así de manera positiva o negativa, inducirán al cambio en su comportamiento hacia una u otra dirección.

Para llevar a cabo esta técnica dentro de una estrategia política, se requiere del trabajo en equipo por parte de  profesionales de diferentes áreas, con el fin de que su implementación y desarrollo sea lo más detallado y completo posible.

El utilizar este nuevo elemento en las estrategias políticas, basándose en el conocimiento y estudio previo del votante con el fin de empatizar con él, entender sus percepciones, necesidades y como éstas afectan a su comportamiento electoral, para incluir unas u otras acciones en el plan de actuación,  supondrá la consecución de  nuevos resultados basados en la especialización y la preparación, al detalle,  que disponga finalmente, un desenlace positivo.

En definitiva, persuadir al votante a través del estudio de sus emociones y percepciones para  llevar a cabo unas determinadas tareas que consigan llegar a los objetivos predeterminados, es una de las tareas del neuromarketing, que extrapolado a la comunicación política, necesita del trabajo en equipo de una serie de profesionales de diferentes campos, unido a la necesidad de solventar problemas de manera cercana, pensando en el votante de tu a tu y entendiendo sus necesidades, haciendo todo lo posible por conseguir captar su atención y persuadir sus actuaciones.

El consumidor político es mucho más irracional de lo que se ha supuesto tradicionalmente. En Brain Knowledge lo sabemos y vamos a dar luz sobre como el neuromarketing puede ayudar a conocer mejor al electorado. Si tienes dudas, comentarios, o quieres ampliar información acerca de nuestras publicaciones, no dudes en contactarnos
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